Invítame a un café

DIY: centro de mesa navideño

27 de diciembre de 2015


Quiero mostraros, un poco tarde, la forma en la que la pasada Noche Buena adorné la mesa de casa los padres del Sr. Manías, ya que me pasé parte de la tarde haciendo estos centros de mesa que a todos encantaron. Lo mejor de todo es lo sencillo que es hacerlos y lo económicos que resultan, creo que en total no llegó ni a los 5 euros. Y como no, las protagonistas son las flores de Pascua o Poisenttias que tan típicas son de estas fechas. Están hechas con goma eva de brillantina. Os cuento un poco cómo los hice...¡¡allá vamos!!

Los materiales que vamos a necesitar para hacer este DIY son:

- goma eva de brillantina de los colores: dorado, verde y rojo
- base redonda de corcho blanco de 15 cm de diámetro y 4 cm de ancho
- velas rojas o doradas
- pistola de silicona caliente y barritas de silicona
- lápiz y tijeras
- regla

1) Medimos el grosor del corcho blanco, en mi caso es de 4 cm, y marcamos con la regla y el lápiz sobre el revés de la goma eva dorada los 4 cm y cortamos una tira larga, tan larga como largo sea el perímetro de la base redonda.

2) Pegamos con silicona caliente esa tira alrededor de la base de corcho y recortamos el sobrante.

3) Colocamos la base de nuevo sobre la goma eva dorada y marcamos con el lápiz todo el contorno. Lo recortamos con las tijeras. En el centro, marcamos el diámetro de la vela y lo recortamos también.

4) Pegamos con silicona caliente el círculo a la base. Quedará con un circulito pequeño recortado en el centro donde irá pegada la vela.

5) Para hacer las flores de pascua: dibuja sobre el revés de la goma eva verde unas hojas de unos 4 cm de largo y 2,5 cm de ancho. Dibuja 12 en total, tres para cada flor. Para los pétalos, dibuja por el revés de la goma eva roja uno de unos 3 cm de largo y 1,5 cm de ancho, 5 por cada flor, y otros más pequeños que van en el centro, 5 por cada flor.

6) Para darle forma a los pétalos usaremos el calor, puede ser de una plancha o de la propia punta de la pistola de silicona. Los pétalos grandes se doblan por la mitad a lo largo y se les pasa calor por el doblez. Los pétalos pequeños se doblan por su mitad a lo ancho y también se les aplica calor.

7) Después se monta y se pega todo con silicona caliente: primero las hojas verdes, luego los pétalos grandes y encima, los pétalos pequeños.

8) En en centro de cada flor, pegaremos unos circulitos pequeños de goma eva dorada. Y finalmente, podremos un poco de silicona en la base de las velas y las pegaremos en los huecos centrales que recortamos al principio.

Y así es como queda el centro de mesa, 100% hecho a mano. Es una manualidad muy bonita y entretenida, en la que incluso los peques de la casa os pueden ayudar.


Espero que os haya gustado, y bueno, estáis a tiempo de hacerlos para la cena de Noche Vieja.


¡¡FELICES FIESTAS A TODOS!!

DIY: cómo hacer un organizador/pizarra.

14 de diciembre de 2015


Hola de nuevo. Por fin tengo un poquito de tiempo libre para dedicarle al blog. No os preocupéis los que me leéis, estoy bien pero muy ocupada.
Hoy os quiero enseñar a hacer un organizador (planner) para colgar y en el que podremos escribir como en una pizarra blanca con la que se usan rotuladores. Esta manualidad la vi en Youtube a una chica (ahora no recuerdo quien) y me pareció muy útil y original.

Además, reciclaremos el marco y el cristal de un cuadro viejo y feo que tengamos por casa. Necesitaremos los siguientes materiales:

- Marco y cristal de un cuadro viejo
- Pintura en spray del color que más nos guste
- Una cartulina de color liso y claro
- Una plantilla para los días del mes
- Una plantilla de rayas u hoja de cuaderno de rayas
- Frases inspiradoras y motivadoras impresas
- Mucho washitape
- Rotulador para pizarra
-Tijeras
- Regla
- Cúter
- Cinta de carrocero
- Pegamento
-Alicates (si fuera necesario quitar los clavitos que vienen por detrás del marco)


Lo primero que haremos es desmontar el cuadro, despegando la cinta que tenga por detrás, quitando los clavos o grapas que tenga, sacando el cartón, la lámina o foto que tuviera y el cristal (con mucho cuidado de no romperlo). Una vez que tengamos el marco solo, colocaremos papel de periódico debajo y pintaremos con pintura en spray siguiendo las recomendaciones del fabricante.


Por otro lado, nos iremos a un ordenador y haremos una tabla con 7 columnas (para cada día de la semana) y 5 filas (para los días del mes). Podemos darle algún espacio a cada celda o incluso ponerle color de fondo. Si no sabes hacer esto en el ordenador, no te preocupes. Coge lápiz y regla y dibuja la tabla directamente sobre un folio de color o la cartulina. Eso sí, dale color: con lápices, rotuladores, acuarelas...lo que quieras para que quede bonito.
Pegaremos con pegamento en barra el folio con la tabla a la cartulina y cubriremos los bordes con washitape. Haremos lo mismo con una hoja con rayas. Podemos añadir más detalles: goma eva con brillantina, pegatinas, dibujos...todo vale para que quede divertido.

Intenta distribuir cada cosa antes de pegarla, para ver cómo queda, por si tienes que rectificar.


Una vez bien seco el marco, montaremos el cristal, después colocaremos la cartulina y encima pondremos el cartón que traía el cuadro. Volveremos a poner las grapas o los clavos que venían y encima recubriremos los bordes con cinta de carrocero.


¡¡¡Y listo!!! Podremos colgarlo y escribir nuestras tareas pendientes, como lista de la compra, cumpleaños, exámenes, recordatorios, fechas clave....


Espero que os haya gustado y que lo pongáis en práctica. Os mando un beso soñador :)
¡¡Hasta la próxima!!

DIY: organizador de hilos.

21 de noviembre de 2015


Seguro que te ha pasado alguna vez que abres el costurero y te encuentras una maraña de hilos empezados, con toda clase de nudos e historias y te han entrado ganas de cerrarlo y dejar aquello allí. Pues a mí sí, jejeje. Me ha pasado sobre todo con los hilos de bordar que cuando los compras vienen muy bien ovillados, pero que cuando los empiezas son difíciles de desliar y encima se quedan revueltos y chafados. Pues oye, nunca mais. Con este truco he descubierto el paraíso del orden en los costureros. Muy sencillo y práctico.

Solo vais a necesitar depresores linguales (vaya palabro), se trata de los palitos de madera que usan los médicos para bajar la lengua y ver mejor tu garganta. En su defecto podéis usar palitos de helado, que también vienen geniales. También unos aros de metal que se abren y cierran, una broca de pequeño diámetro, un cúter y un rotulador indeleble.


Lo primero que vamos a hacer es unos agujeros en uno de los extremos de los palitos con la ayuda de la broca, más o menos centrado y a unos 5 mm del borde, tal y como se ve en la imagen de abajo. Al principio cuesta un poco, paciencia. Y nos os desesperéis si se os parte un palito, son de madera muy fina y de rajan con facilidad.


Después, liáis el hilo alrededor del palito y al finalizar, introducís el cabo suelto en una pequeña ranura hecha con el cúter. Esto es para que no se escape el hilo y se vuelva a liar.


Yo os recomendaría que en el extremo del palito opuesto al agujero, escribierais la marca del hilo y la referencia de color, por si alguna vez volvéis a necesitar el mismo color.


Y una vez enrollados todos, están listos para el último paso. Usaremos el aro para unir todos los palitos. No se perderá ninguno jamás de los jamases.


Solo tenéis que abrir el aro (estos se compran en papelerías), introducir todos los palitos por el agujero, y cerrar el aro. ¡¡¡Listos para guardar en el costurero!!!


Espero que os haya gustado y sobre todo, que os sirva para mantener orden en vuestro costurero. Un beso soñador. Nos vemos pronto :)

RECICLAJE: de bote de yogur a lapicero molón.

17 de noviembre de 2015


¿Otro tutorial para reciclar? Sí...¿y por qué no? Para mí, reciclar es crear de nuevo, darle a algo una segunda oportunidad y convertir un útil y bonito aquello que va a la basura. Con un bote de yogur de estos que tienen forma de vaso se pueden hacer muchas cosas. Pero antes hay que tunearlo un poco.

Yo me he decantado por hacerle un "vestido de crochet", una cubierta que tape los dibujos y las letras y le dé un toque personal, original y diferente...algo más bonito.

Lo confieso, tengo lápices y rotuladores de colores a punta pala. Me gusta tenerlos de todo tipo: ceras, lápices de madera, bolígrafos de punta fina, plumas...pero me falta sitio donde almacenarlos (debo tener como 6 lapiceros llenos).

Esta manualidad es muy fácil de hacer, necesitamos los siguientes MATERIALES:
- bote de yogur
- lana acrílica
- aguja de crochet
- lazo


La lana que podéis usar es cualquiera que tengáis en casa y os haya sobrado de otra labor o algún resto de un ovillo mayor, ya que como mínimo vamos a necesitar unos 50 gramos de estambre.
Entonces, recapitulemos. Necesitamos un ovillo de al menos 50 gramos, de grosor 3-3,5 mm y aguja de crochet de 3 mm. También necesitaremos un imperdible que haga las veces de marcador de vueltas o un marcador en sí. Vamos a tejer todo en punto bajo, el punto que más se usa en amigurumi y nos ayudaremos del anillo mágico para empezar. Vamos allá...

Comenzaremos la labor con un anillo mágico de 6 puntos bajos. En la siguiente vuelta vamos a hacer un aumento en todos los puntos de la vuelta anterior, teniendo al final de la vuelta 12 puntos bajos.
Seguimos con la siguiente vuelta, alternando un punto bajo con un aumento, así 6 veces, hasta tener un total de 18 puntos bajos. En la siguiente vuelta alternamos 2 puntos bajos y un aumento (6 veces), luego 3 puntos bajos y un aumento (6 veces)...así hasta hacer 5 puntos bajos y un aumento (6 veces) teniendo un total de 42 puntos bajos. Comprobad antes de seguir que el círculo que hemos tejido tiene el mismo diámetro que la base del bote. Si es así, adelante con el siguiente paso. Si no es así, aumenta o disminuye el diámetro, añadiendo o quitando vueltas.

Esto no es una ciencia exacta, yo lo hice a ojo. Cada persona le da a la labor una tensión distinta, incluso si usas una lana más fina o más gruesa, o un número de ganchillo diferente, el tamaño del tejido va a variar.


El siguiente paso va a ser tejer el cilindro que sube hacia el borde del bote. Como vemos, no es un cilindro perfecto, sino que va aumentando su diámetro conforme nos acercamos a la boca.
Voy a explicar cómo lo he hecho yo y espero que os dé resultado.
Justo después de acabar el círculo de la base, he tejido 4 vueltas sin hacer ningún tipo de aumento, es decir, en cada una de esas vueltas he tejido 42 puntos bajos. En la primera vuelta de esas cuatro no he tomado el hueco entero de los puntos anteriores, sino solo la mitad del bucle interior. En el resto de vueltas sí he cogido el hueco del punto entero. Esto lo que consigue es generar una especie de borde en la base. Pero si no te gusta así, salta ese paso.

Después de esas 4 vueltas sin aumentar ni disminuir, he realizado una vuelta añadiendo aumentos cada 13 puntos bajos, es decir, he tejido 13 puntos bajos y un aumento (3 veces) teniendo un total de 45 puntos bajos. Luego he tejido 4 vueltas más sin aumentos.
Luego he tejido 14 puntos bajos y un aumento (3 veces) hasta tener un total de 48 puntos bajos. Otras 4 vueltas más sin aumentar y seguidamente una vuelta con 15 puntos bajos y un aumento (3 veces) con un total de 51 puntos bajos....y así hasta llegar hasta el borde de la boca del bote, tal y como se ve en las fotos.


Para finalizar de tejer, he metido la hebra por el último bucle del último punto, he apretado y con una aguja lanera he "escondido" el cabo entre los puntos tejidos. Así queda disimulado.


Para finalizar la manualidad, el cogido un lazo y lo he anudado como se ve en la foto de abajo. Le da un toque diferente y más divertido, siempre eligiendo un color que contraste con el de la lana.

Otra idea que os propongo es la de hacerle un bordado a modo de punto de cruz.


Y ya podemos guardar y almacenar nuestros colores, bolis, pinceles o lo que queramos. Queda muy gracioso y vistoso.


Nos vemos en el próximo post, un beso soñador.



RECICLAJE: cómo forrar una caja con tela, facilísimo.

3 de noviembre de 2015


Comenzamos una nueva semana y hoy quiero mostraros un RETO DE RECICLAJE muy fácil y muy chulo.
Bueno, ya sabéis, me gusta reciclar. Va dentro de mí como buena Diogenera que soy. Y además me gusta reutilizar para tener cosas útiles, valga la redundancia. Es el caso del post de hoy. Os quiero enseñar cómo he transformado una caja de cartón en una caja para recoger los juguetes de mi hija, reciclando la caja donde vienen los pañales que usa.


Para hacer esta manualidad de reciclaje he usado:

- una caja de cartón de tamaño mediano
- un cúter o tijeras
- dos tipos de tela: una estampada y otra lista, que sean conjuntadas
- una pistola de silicona caliente y barritas de silicona
- un lápiz
- una regla

Lo primero que he hecho es cortar las tapas superiores de ña caja con la ayuda de un cúter. Despúes la he colocado sobre el centro de un cuadrado de tela estampada por su cara reversa y he marcado con el lápiz el contorno de su base.



Luego he marcado con el lápiz y la ayuda de una regla las esquinas y las he recortado con las tijeras, dejando medio centímetro de más para hacer un pequeño dobladillo, que lo he ido pegando poco a poco con silicona caliente.


Luego he ido pegando los bordes a cada esquina de la caja. Igual es el procedimiento para forrar la parte interior.

Y yo la he usado para guardar los juguetes de la peque. La verdad es que me resulta un DIY muy práctico para mantenerlo todo recogido. Y también se puede usar como revistero, para guardar ovillos de lanas, almacenaje de trastos variados, etc.


DIY: cómo ovillar a mano con la ayuda de un tubo de cartón.

25 de septiembre de 2015


Hoy os quiero mostrar un truco muy muy bueno que he aprendido hace poco a raíz de retomar mi amistad con las agujas circulares y el ansia por aprender a tejer calcetines y jerseys con ella. He descubierto que tengo muchos ovillos, mal enrollados y enredados que ocupan mucho espacio. Con este método manual para enrollar las lanas lo tendrás todo ordenado y además, podemos aprovechar las grandes ventajas de este método que os contaré más adelante.

¿Alguna vez os habéis encontrado con un ovillo mal enrollado o enredado como el de la imagen de abajo? Hoy os enseñaré la solución: un tubo de cartón, de esos del papel higiénico o de cocina.


¿Cómo se procede? Muy secillo. Hay que introducir el cabo suelto del ovillo y ponerlo dentro del tubo. Si eres diestra, sujeta el tubo con la mano izquierda y el cabo del ovillo para que no se salga. Con la mano derecha comienza a enrollar la lana alrededor del tubo de forma diagonal y con la mano izquierda vamos girando el tubo lentamente. Las vueltas del hilo se irán interponiendo unas sobre otras



Poco a poco el ovillo va tomando forma. Hay que ir dándole cierta tensión al hilo, algo intermedio (ni muy flojo ni muy tirante), hasta que lleguemos al cabo del otro extremo del ovillo. Lo que hacemos con ese extremo es introducirlo por alguna de las vueltas que hemos dado para que no se suelte.


Ahora, lentamente, sacamos el tubo del ovillo y lo apretamos un poco para darle algo de forma más compacta.

Y aquí vienen las GRANDES VENTAJAS de este método:

1) para tejer usaremos el cabo interno del ovillo, por tres razones principales: la lana no se va a liar, el ovillo no se va a deformar y por último, no nos va a salir rodando. El hilo irá saliendo del ovillo conforme lo vayamos necesitando/utilizando.

2) con este método podremos saber si el ovillo trae nudos y empalmes internos. Como ya sabemos, algunas lanas de baja calidad (incluso de marcas buenas, aunque no es habitual) traen nudos internos que estropean afean nuestras labores. Podremos detectar estos nudos y cortarlos y hacer diferentes ovillos, tantos como nudos tenga la lana.



Espero que este truco/idea os sirva y lo probéis. Porque de verdad que yo me he quedado alucinada con el orden que tengo ahora en mi cuarto de manualidades. Un beso soñador y hasta la próxima :*

DIY: pizarra con marco de goma eva.

21 de septiembre de 2015


Ya el viernes pasado os mostré cómo hacer pintura de pizarra o chalk paint casero. Pues hoy os traígo una idea para poder emplearla y he elaborado una pizarra con marco de goma eva (foamy) para poner en la habitación de la peque, aunque también se puede colocar en la cocina para apuntar la lista de la compra o escribir el menú semanal.

Los materiales que he usado son:

- pintura de pizarra casera
- chapón de 55x45 cm
- un pliego de goma eva o foamy con brillantina
- regla
- lápiz
- tijeras
- pistola de silicona caliente
- pincel


Lo primero que he hecho es pintar el chapón de madera por una de sus caras. Le he dado dos capas, dejando secar bien entre ambas capas.
Mientras se secan, marcamos las mismas medidas del chapón sobre la parte de atrás del pliego de goma eva, donde no tiene la brillantina. Después medimos 3 cm de grosor para el marco. Recortamos en contorno marcado y el interior, quedándonos como con un rectángulo hueco.



Con la pistola de silicona caliente, vamos pegando el marco en los bordes del chapón, con ciudado de no quemarnos. Pegamos poco a poco, es decir, por partes y vamos apretando bien conforme vamos aplicando la silicona.


Y ya tenemos nuestra pizarra lista para que los peques la usen. Si la queréis colgar, sólo tenéis que añadir por detrás uno o dos cáncamos.

Espero que os sea de utilidad y que disfrutéis siempre de las cosas que hacéis, si no, no tendría sentido. Un beso soñador y hasta pronto.

DIY: pintura pizarra casera (chalk paint).

18 de septiembre de 2015


Buenos días a todos y todas y feliz fin de semana. Hoy quiero mostraros una forma muy sencilla y económica de hacer pintura de pizarra de forma casera, en nuestra casa y sin necesitar montar un espectáculo. La pintura pizarra es una pintura muy cubriente (con pocas capas queda perfecto) y que suele adherirse a casi cualquier superficie, es decir, podemos pintar casi cualquier tipo de objeto. Además, de la forma en que os muestro este paso a paso, se puede hacer de cualquier color teniendo en cuenta que una vez que está seca, se aclara un poco.

Vamos a necesitar:
- pintura acrílica del color que queramos
- yeso o tizas (hay que machacarlas y tamizarlas)
- agua tibia
- cuchara medidora
- un palito para remover
- un recipiente para mezclar todos los ingredientes


Como tenía tizas por casa, decidí no comprar yeso exclusivamente para esta DIY, así que lo que hice fue macharcas en un mortero y después tamizarlas con un colador. Un consejo que os doy es que si tenéis yeso o lo compráis, que lo tamicéis también. Después el acabado se va a ver mucho más fino.


En un recipiente de plástico desechable vertemos como unos 25 ml de pintura acrílica. Yo he escogido un color gris oscuro un poco azulado. Después he añadido tres cucharas medidoras (de 30 g) enrasadas y las he mezclado muy bien con la pintura. Notaréis que se queda muy espesa. Después he añadido unos 10 ml de agua tibia y he vuelto a mezclar muy bien, con cuidado de que no se formen grumos.
Y nuestra pintura está lista para usar.



Esta pintura se puede conservar un tiempo en un recipiente hermético, cuidando que la pintura no esté en contacto con el aire, ya que esto haría que se se cuarteara y se resecara.

Yo recomiendo que hagáis más o menos la cantidad que vayáis a necesitar.
Se puede aplicar con pincel, brocha o rodillo.
La pintura seca rápido, así que podéis reservar el sobrante para una segunda capa.
Una vez aplicada la pintura, dejad que seque bien o se desprenderá al escribir con tiza.

Espero que os haya gustado este tutorial y que lo pongáis en práctica. Un beso soñador :)

Vacaciones en París. Parte II.

16 de septiembre de 2015




Detalle de un geranio en los Jardines de Luxemburgo. Al fondo, borroso, el Palacio de Luxemburgo, sede del actual Senado francés.

París detrás de una cámara es otro mundo. Con mis ojos detrás del visor y mi dedo índice preparado para disparar noto que me suben las pulsaciones. Es el instante preciso de inmortalizar un momento. Aperas dura unas centésimas de segundo. Y todo se transforma en un bonito recuerdo para toda la vida, lo que las retinas no podrán detallar con el paso del tiempo.

París es luz, una cuidad de contrastes, de movimiento y de diversidad de culturas. Sus calles son para perderse, pasa salir a pasear sin planes y descubrir sus maravillas a modo de sorpresa. En cada rincón y en cada plaza, un asombroso hallazgo nos sale al paso.


Me impactó gratamente algunas de las costumbres de la ciudad: que los jardines son bien respetados, las calles está limpias, solo están bañadas de las hojas caídas de los árboles, de la amabilidad de sus gentes, del inmenso número de turistas que como yo visitan sus museos y monumentos y de la paciencia que puede tener un franco-parlante cuando no entiendes bien una conversación.

Y su gastronomía...todos los días comprábamos en PAUL baguettes, croissants y macarons para desayunar.

Macarons comprados en PAUL.
Recuerdo que el primer día salimos a la calle a andar sin un plan establecido: "vamos a dar una vuelta". Partimos desde el distrito 14 dirección noroeste, callejeando para perdernos un poco. De repente, al girar en una avenida....allí estaba ELLA: la Torre Eiffel. La vi inmensa, majestuosa, impactante...se me revolucionó el fuero interno. Seguimos caminando sin perderla de vista...y cuanto más avanzábamos, más lejos parecía que se hallaba. Hasta que bordeamos la escuela militar y llegamos a los Campos de Marte. Ahí pudimos descansar a la sombra de unos árboles y vimos que ya era la hora de almorzar. Sacamos los bocadillos de pavo y queso y nos quedamos observando a la gente que allí se reúne para comer y tomar el sol. Fue una gran idea perderse y llegar hasta allí.

Campos de Marte con la Torre Eiffel y el Palacio de Trocadero al fondo. La Torre es una mole inmensa de acero de más de 300 m.
 El día que subimos al barrio de Montmartre y visitamos la Basílica del Sagrado Corazón lo hicimos en metro. A la vuelta decidimos bajar andando y volvernos a perder por las calles. De nuevo nos pilló la hora de comer y al doblar una esquina vimos una iglesia gigante con un pequeño jardín alrededor. Observé que había gente que se llevaba el almuerzo para tomarlo en el parquecito. Me enamoró esa costumbre que ya había ido viendo con el paso de los días. Esta iglesia, la de la Santa Trinidad, acoge a todo aquel que quiera pararse a descansar, relajarse y disfrutar de un lugar bonito y fresco.

Iglesia de la Santa Trinidad
 El penúltimo día de estancia en París fuimos a ver el Arco del Triunfo y recorrer la gran avenida de los Campos Elíseos.. He de confesar que el Arco me gustó mucho pero esperaba otra cosa de los Campos Elíseos, como algo más grande y majestuoso. No sé, me parecieron como el Paseo del Parque de Málaga. Pero claro, en mi mente los tenía idealizados.

Arco del Triunfo mandado construir por Napoleón, un monumento que conmemora el triunfo de la batalla de Austerlitz.

Y os muestro de nuevo una fotografía del Museo del Louvre, una de las cosas de París que más me gustó, porque si tuviera que quedarme con algo, sería con esto y con la Torre Eiffel...aunque todo lo que hicimos y vivimos, lo llevo en el corazón con un bagaje más de mi vida.


Espero que estas entradas sobre viajes os haya gustado y os animo a que si podéis, vayáis a esta ciudad a recorrerla entera, merece la pena.

Hemos estado pensando que el año que viene iremos a recorrer España, quizás Asturias y Cantabria. Me gustaría visitar el Santuario de la Virgen de Covandonga.

Un saludo: au revoir!!!