Vacaciones en París. Parte I.

23 de agosto de 2015


París, la ciudad del amor (o eso dicen). Me encuentro de viaje por estos lares, descubriendo lugares nuevos y bonitos, cultura, conocimiento y viviendo  aventuras. París es una ciudad inmensa y bonita que merece muchísimo la pena conocer.

Con la promesa que nos hicimos el Sr. Manías y yo en hacer un gran viaje por año, optamos por esta ciudad por varios motivos. La cercanía a España, la comida, la cultura y dos buenos amigos que tenemos a los que queríamos visitar.

Es emocionante descubrir que esta ciudad ha mejorado mis expectativas en cuanto a la cantidad de bonitismos que se pueden encontrar por metro cuadrado. A la vuelta de una esquina, en mitad de una calle, en un rincón perdido...eso sin contar la cantidad ingente de monumentos que adornan cada distrito. TODO es una buena fuente de historia que nos cuenta la vida en la ciudad.

Pirámide del Museo Louvre.
El museo del Louvre es otra maravilla. Si quisiéramos visitarlo entero y recorrer todas sus galerías tardaríamos semanas. Junto con el Jardín de las Tullerías forma un complejo espectacular, que si eres buen amante de la historia y el arte, disfrutarás como nadie. La gran pirámide acristalada del centro sirve de entrada a la parte subterránea del museo, que se divide en tres salas principales. El precio de la entrada es de 15€ y ojo, porque algunos días de la semana cierra antes que otros.
Aquí se puede disfrutar de historia del arte y de la arquitectura, pasando por el antiguo Egipto hasta finales del siglo XX, ya que la pirámide central fue implantada en 1989.

Flores de una floristería al margen del Sena.
Este viaje está resultando muy estimulante, hay gran cantidad de culturas mezcladas conviviendo en la ciudad, mucha variedad de comidas, puestos de souvenirs, artesanía, figurantes en la calle, música...y un ajetreo constante de vida que nunca duerme.
Notre Dame, en Île de la Cité, una isla natural del Sena, en el centro de París.
Una cosa que me ha llamado mucho la atención es lo bien cuidada que está la ciudad, lo amable que es la gente y lo fácil que es moverse en metro. Los jardines son respetados, se usan las papeleras, apenas se ven pintadas y la mayoría de las personas te dicen "bon jour" al llegar y "au revoir" al marcharse.

Flor en uno de los Jardines del Papa Juan Pablo II, junto a la Catedral de Notre Dame.
Montmartre es quizás el barrio más bohemio de París. En sus calles se concentran pintores y turistas en busca de la foto perfecta. Desde la Basílica del Sagrado Corazón se divisa gran parte de la parte centro y sur de la cuidad. La Torre Eiffel queda muy a la derecha y es tapada por los árboles de los jardines anejos. Dentro de la Basílica se debe guardar silencio y mucho respeto. Para subir, usamos el famoso funicular, el cual se paga con un ticket t+ de los que se usan para el metro (cuestan 1,80€).
Es de las cosas que más me han gustado de París junto con la Torre Eiffel, que es digna de hacer un post solo para ella.
Este barrio de Montmartre además concentra un montón de tiendas de souvenirs y regalos y muchos lugares donde picar algo de comida. No os podéis perder la parte alta de París.

Basílica del Sagrado Corazón, en el barrio alto de Montmartre.
Hoy ya volvemos a casa, han sido 12 días llenos de experiencias, de emociones y sentimientos por una ciudad que nos ha ofrecido mucho culturalmente. Nos hemos enriquecido en el día a día y creo que cada vez que viajo, me llevo un pedacito de sus calles y su gente. Me ha encantado venir, ver a mis amigos, conocer otra ciudad y llevarme algunos recuerdos en forma de fotos y regalos. Sé que volveremos, porque es inmenso todo lo que queda por descubrir aquí.

Gracias por leerme, de corazón. Os espero en el próximo post, besos soñadores.

4 comentarios:

  1. Jooo que envidia de verdad! Yo estuve hace muchos años y me encantaría volver porque como tu dices es una ciudad que aporta muchas cosas y sobretodo mucha cultura.
    Saluditos ^^

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  2. Wow que bonito! Estoy flipandolo mucho con las fotos y con tu relato. Envidia de la buena :P

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  3. Qué preciosidad de viaje, qué pena lo rápido que se pasa, he estado dos veces y las dos se me pasó volando :)

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